Lo bueno de caminar de noche en pleno enero por París es que no hay prácticamente nadie y se puede recorrer prácticamente el centro sin problemas. Y se ven cosas como esta.
El trompetista (y los vientos en general) en un grupo siempre se quedan atrás, raros son los casos que son tan conocidos como cantates o guitarristas y sin embargo son los que le dan una fuerza característica
Esto era lo que se veía a través de mi ventana en Florencia y, aunque no sea una vista de película ni la típica imagen que nos venden en las postales, era una de mis vistas favoritas.
Por encima de resultados, de partidos aburridos o peor, de arbitrajes, de lo que pasa en el césped al fin y al cabo, me encantan los derbis por el fenómeno social que representan.